Una guía práctica de las categorías financieras que toda pareja joven en Paraguay debería entender antes de empezar su vida compartida.
Un presupuesto compartido no es sobre control — es sobre visibilidad compartida. Cuando ambos pueden ver el mismo panorama financiero, las decisiones se vuelven más fáciles y los desacuerdos pierden intensidad.
La mayoría de las parejas que empiezan juntas cometen uno de dos errores: o mezclan todo sin ninguna estructura, o mantienen todo completamente separado sin ninguna visibilidad compartida.
Ambos enfoques generan fricción. El primero puede sentirse como una pérdida de autonomía; el segundo dificulta planificar metas comunes. Un presupuesto bien diseñado encuentra el equilibrio.
Todas las fuentes de ingresos de ambos, listadas claramente
Gastos fijos mensuales (alquiler, servicios, cuotas)
Gastos variables (comida, transporte, gastos personales)
Metas de ahorro, tanto compartidas como individuales
Un panorama claro de lo que queda después de contabilizar todo
Estas son las principales categorías financieras que aparecen para las parejas jóvenes en Paraguay en los momentos de transición importantes.
El alquiler suele ser el gasto individual más grande para las parejas jóvenes. Planifiquen el monto mensual más los costos iniciales: depósito (generalmente 1–2 meses), primer mes de alquiler y posibles honorarios de inmobiliaria.
Equipar un hogar nuevo implica más costos de los que la mayoría anticipa. Cama, colchón, equipamiento de cocina, electrodomésticos y muebles básicos pueden sumar una cifra importante cuando se totalizan.
Tener un bebé en Paraguay implica costos médicos, insumos y gastos mensuales continuos. Los costos del parto, controles médicos iniciales, pañales, fórmula o artículos de lactancia y ropa de bebé forman parte del panorama.
Los costos de una boda en Paraguay varían mucho según el tipo de celebración. Ceremonia civil, ceremonia religiosa, recepción, vestimenta, fotografía y comida son las principales categorías a planificar.
Un fondo de emergencia es dinero reservado para gastos inesperados — costos médicos, pérdida de trabajo o reparaciones urgentes. Tener aunque sea un pequeño colchón reduce significativamente el estrés financiero cuando pasa algo inesperado.
Una de las decisiones más importantes para cualquier pareja es cómo dividir las responsabilidades financieras. No hay una única respuesta correcta — pero necesita haber un sistema claro y acordado que ambos entiendan.
Estas son las preguntas que suelen quedar sin hacerse — y que los talleres de Ibvante ayudan a las parejas a trabajar juntas.
Si uno gana más que el otro, ¿cómo se dividen los gastos compartidos? ¿Montos iguales? ¿Proporcional al ingreso? Esta pregunta necesita una respuesta explícita — no un supuesto.
¿A partir de qué monto una compra requiere hablarlo con tu pareja? Definir un umbral previene el resentimiento cuando uno gasta en algo que el otro no esperaba.
Los préstamos estudiantiles, tarjetas de crédito u obligaciones familiares no desaparecen cuando se mudan juntos. Decidir juntos cómo se maneja la deuda existente evita que se convierta en fuente de conflicto.
Un presupuesto que se hace una vez y nunca se revisa deja de ser útil. Acordar un ritmo de revisión regular — mensual, trimestral — mantiene a ambos alineados a medida que cambian las circunstancias.
Los talleres de Ibvante brindan la estructura, las planillas y la facilitación para ayudarlos a responder todas estas preguntas — con sus números reales, su situación real.